Fallezco contìnuamente y nunca muero del todo.
Las ganas de dominar el sonido del viento con cada movimiento revive mis ganas de continuar el momento (cada uno son su cuento).
Pienso, luego existo, existo luego formo parte de lo perfecto y lo imperfecto, del orden y del caos que nos da el tiempo en el espacio como reto para conseguir algo nuevo que me convierta en visionario.
Hoy hablo de mi presente, del presente de mi mente (porque no todos vivimos el mismo tiempo) y tengo ganas de escribirlo porque no tengo tiempo de sentirlo.
Mejor no medir la vida en tiempo mejor medirla en acciones, al fin y al cabo, ellas hacen la vida.

Fotografìa: Tony Gold
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