Hoy te considero y me considero
veo làgrimas en mis ojos y tambièn en los tuyos
no hay silencio màximo, pero puedo oir los latidos de tu corazòn desde el otro lado de tì
y se oye, se oye muy fuerte, incluso puedo sentir las vibraciones de un eco que no cesa
y ello en mì se traduce a una circulaciòn de la sangre en mis venas que se aprecia a simple vista, al otro lado de mì
se puede ver la dilataciòn de mis venas y todo termina en el corazòn, donde vuelve a empezar y continùa en tì
con la dilataciòn de tus pupilas el temblar de tus manos, tus brazos, tu torso, hasta temblar todo tu cuerpo
llegando a hacer temblar el mìo
ahora fluimos juntos fundidos en un mismo tiempo y ahora quiero quedarme en este èxtasis, posiblemente infinito.
Los corazones.
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